miércoles, 7 de agosto de 2013

1 Día de la Novena Kolbiana

1 Día de la Novena Kolbiana

Maximiliano:

un hombre feliz

 Novena a San Maximiliano Kolbe

Primer día (o 5 de agosto)

«Feliz de ti, Maximiliano,
porque confiaste en Dios».

Oración inicial (para todos los días)

En el nombre del Padre y del Hijo
y del Espíritu Santo. Amén.

San Maximiliano,
tú que, después de haber gastado tu vida
por el anuncio del Evangelio
a todos los hombres, ofreciste tu vida
en el campo de concentración,
para que una familia no fuera privada
del esposo y del padre, haznos comprender
que la familia es un don precioso,
por el cual vale la pena luchar y sacrificarnos.
Tú que te dejaste guiar por la Virgen María
y en Ella encontraste la fuente de todas
las gracias, haz que experimentemos
la fuerza de Su intercesión,
y lleguemos a ser fieles discípulos de Jesús.
Mira con bondad a nuestra familia
y a todas las familias del mundo,
e intercede para que obtengamos las gracias
que más necesitamos, en particular
la unidad y el amor recíproco.
Acompáñanos siempre en nuestro camino. Amén.

De la Palabra de Dios:
«Yo confío en Ti, Señor, y te digo: Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos. Feliz el hombre que pone su confianza en el Señor» (Sal 30).

De los Escritos del Padre Kolbe:
«¿Qué debemos hacer en tiempos difíciles? Confiar en Dios. Por medio de esta confianza, aunque no entendamos directamente las cosas y los acontecimientos, damos a Dios una gran gloria, ya que nos abandonamos en su sabiduría, en su bondad y en su poder».

A cada invocación respondemos:
Ruega por nosotros.
-      San Maximiliano, que pusiste tu confianza en el Señor...
-      San Maximiliano, que te dejaste conducir por el Espíritu...
-      San Maximiliano, que viviste sereno en tiempos difíciles…

Cada uno puede agregar sus invocaciones.


 Padre Nuestro, Ave María y Gloria.

Oración: Padre bueno, concédenos, por intercesión de San Maximiliano, una gran confianza en Ti, que eres nuestra Roca y nuestro Refugio. Que en toda circunstancia de nuestra vida seamos capaces de abandonarnos como niños amados en tus manos de Padre. Te lo pedimos por Cristo nuestro Señor. Amén.

Propósito de vida: Hacer, a lo largo del día, en las pequeñas cosas cotidianas, actos concretos de abandono confiado en las manos del Padre.

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