domingo, 23 de febrero de 2014

DESPEDIDA DE ALEJANDRA Y BIENVENIDA DE MÁXIMA Y LAIDA


Con gratitud despedimos a Alejandra Moreno después de 5 años de misión en la comunidad de Cochabamba y al mismo tiempo con alegría recibimos a Máxima Llanqui y Laida Nuñez que ahroa hacen parte de nuestra comunidad. 

GRACIAS HERMANAS POR VUESTRO NUEVO SÍ...


jueves, 20 de febrero de 2014

SILVANA PRESENTA EL LIBRO: URBES, UN ACERCAMIENTO TEOLÓGICO - MISIONAL..."



La Misionera Silvana Mattos junto a Mons. Jorge Herbas presentan el libro: "URBES, un acercamiento teológico - misional". 
Una publicación del Grupo ILAMIS y de la Editorial Itinerarios. La presentación fue realizada en el aula Magna de la Facultad de Teología de la Universidad Católica Boliviana, regional Cochabamba, el día jueves 20 de febrero a las 19 horas. 
Ambas presentación fueron muy completas y aplaudidas, la presentación tuvo como moderador al Dr. Padre Roberto Tomichá, OFMConv.


jueves, 13 de febrero de 2014

LA CELDA DEL AMOR, SIEMPRE ABIERTA - 14 FEBRERO 2014

Padre Kolbe y el mundo del sufrimiento



Para la reflexión de este mes tomamos algunos puntos de la XXII Jornada Mundial del Enfermo, que este año tiene como tema Fe y Caridad. El mensaje inicia con estas palabras: «También nosotros debemos dar la vida por los hermanos»1 (1 Jn 3,16).

Proponemos algunos pasajes: «Cuando nos acercamos con ternura a los que necesitan atención, llevamos la esperanza y la sonrisa de Dios en medio de las contradicciones del mundo. Cuando la entrega generosa hacia los demás se vuelve el estilo de nuestras acciones, damos espacio al Corazón de Cristo y el nuestro se inflama, ofreciendo así nuestra aportación a la llegada del Reino de Dios. Para crecer en la ternura, en la caridad respetuosa y delicada, nosotros tenemos un modelo cristiano a quien dirigir con seguridad nuestra mirada. Es la Madre de Jesús y Madre nuestra, atenta a la voz de Dios y a las necesidades y dificultades de sus hijos. María, animada por la divina misericordia, que en ella se hace carne, se olvida de sí misma y se encamina rápidamente de Galilea a Judá para encontrar y ayudar a su prima Isabel; intercede ante su Hijo en las bodas de Caná cuando ve que falta el vino para la fiesta permanece con fortaleza a los pies de la cruz de Jesús. María es la Madre de todos los enfermos y de todos los que sufren. Es la Madre del crucificado resucitado: permanece al lado de nuestras cruces y nos acompaña en el camino hacia la resurrección y la vida plena… El que está bajo la cruz con María, aprende a amar como Jesús.»2

El Padre Kolbe vive al pie de la letra estas palabras. En Niepokalanów, un centro de trabajo, de comunión, de oración donde vive con sus frailes, llama la atención su ternura para con sus hermanos. De los archivos del Vaticano emerge que: “El Padre Kolbe por temperamento tiende a la ira, por naturaleza es irritable y apasionado. Pero por virtud es calmo.” En Niepokalanów con el Padre Kolbe viven más de 700 frailes con los cuales ha tenido un vínculo profundo. Es para ellos un padre: “Yo creo que jamás un padre, un madre amarán un hijo como el padre Kolbe nos amaba a nosotros.” Un día lo llaman con urgencia en la imprenta porque un hermano había roto una máquina. Todo era humo, el trabajo se había parado. El Padre Kolbe llega al lugar del incidente y la primera cosa que le dice al hermano, es: “¿te lastimaste?”. Para el Padre Kolbe el primado pertenece al espíritu: basta ver con que insistencia suplica al Ministro Provincial porque quiere alejar de la orden al profeso simple, Fray Evaristo, que está gravemente enfermo: «Si él hasta el fin de su vida no pudiese hacer otra cosa más que estar enfermo y fuese necesario gastar para él mucho dinero de la caja de la revista, él es un religioso  tan extraordinario que vale la pena tenerlo, aunque nada más sea para atraer, por sus méritos, la bendición de Dios por medio de la Inmaculada.”(EK 148). Otra demostración de su ternura: «Que Fray Evaristo se ocupe siempre de que Fray Alberto tome algo por la tarde como merienda y a media mañana, y todo con manteca.» (EK 128). Cuando se proyecta el traslado de Grodno a Niepokalanów, anota: «Me da un poco de miedo que se haga el traslado durante el invierno, no sea que los hermanos, al hacer la mudanza, se “acaloren” y contraigan un resfrío.» (EK 148). Un día está físicamente muy mal y alguno le pega un papel en su puerta que decía: “No molestar al Padre”. 2

Cuando el padre Kolbe se dio cuenta hace sacar el papel rápidamente diciendo: “Cada uno puede venir a verme cuando quiera, yo estoy siempre a disposición de ustedes”.
El Padre Kolbe es un hombre apasionado, interesado en todos los aspectos de la vida. Jugaba seguido al ajedrez, nos cuentan, el Hno. Gregorio y el padre Feliciano, subrayan que, como “hombre entre los hombres, era alegre, amaba contar chistes, hacer reír a los enfermos de la enfermería para relajarlos.

La ternura que lo ha acompañado en la familia natural y en la familia de Niepokalanów, explota en el campo de concentración, donde el amor de Dios ha estado escondido en el humo de Auschiwtz. Padre Kolbe comparte muchas veces su pan y su sopa: gestos que equivalen a dar la propia vida. Después llega el día en el que se ofrece en el lugar de otro hombre que ni siquiera conoce y muere en su lugar.

Para terminar: el Padre Kolbe con su testimonio nos comunica que compartir el propio camino con las personas que están en necesidad es la primera curación de la vida. Él supo ponerse al servicio de todos, en particular de los más débiles porque pudo salir del reino del hacer y de la competencia para entrar en el reino de la gratuidad y de la comunión.

Hoy, el Padre Kolbe nos pide de continuar su misión: apuntar a lo esencial, curar las heridas, confortar los corazones. En una palabra, hacer de la propia vida un don a nuestros hermanos más necesitados.

Angela Esposito

Por la comunidad


martes, 11 de febrero de 2014

NUESTRA SEÑORA DE LOURDES



"Oh bendita Inmaculada Concepción,

Tu que vas siempre adelante, para preparar la llegada de su Hijo, por lo que hiciste de Lourdes el trono de su Eucarístico Ostensorio, siempre vivo y operante en el sacrificio de la Misa y otros actos de culto y de piedad, concede que las Misioneras sepan hacer vida en la propia vida aquellas verdades que San Maximiliano Kolbe aprendió en tu escuela,  y que ha reconfirmado reflexionando sobre el milagro de Lourdes: que no se puede ser todo de  la Madre sin amar y ser todos de tu Hijo "(OVS V, 124).


FELIZ FIESTA A TODOS! 


domingo, 26 de enero de 2014

DESPEDIDA DE SILVANA MATTOS



Mientras le agradecemos a Silvana los años compartidos en nuestra comunidad, confiamos a Dios y a su Madre Santísima su nueva Misión en Montero - Santa Cruz.

GRACIAS SILVANA!


"LA CELDA DEL AMOR, SIEMPRE ABIERTA"


 DESDE EL CAMPO DE CONCENTRACIÓN AL MUNDO ENTERO...


Amigos y amigas que puedan hacer experiencia de este nuevo proyecto de oración a San Maximiliano Kolbe, confiándole todo nuestro hacer y quehacer cotidiano, sobre todo aquello en lo cual tenemos necesidad de impetrar su intercesión...

MEDITACIÓN ENERO 2014:



Recordando con el Padre Kolbe el 27 de enero


Alégrate llena de gracia: el Señor está contigo (Lc 1,28)

María es una niña de Nazaret humilde y poco más que adolescente y sin embargo en ella se posó la mirada de Dios que la ha elegido desde siempre como madre del Salvador.
La Inmaculada, como ama llamarla el Padre Kolbe, es por lo tanto, “fruto del amor de Dios que salva al mundo” y toda su vida es un sí a aquel amor. María escucha y responde: “Yo soy la servidora del Señor, hágase en mí según tu palabra”. María con su sí cambió la historia de la humanidad.
“Llena de gracia”: el verbo griego es “kecharitomene” y expresa fundamentalmente el amor gratuito. El verbo está en pasivo, esto significa que el que cumple la acción es Dios. Está usado en imperfecto, porque se trata de una acción estable en el tiempo y significa: “amada gratuitamente por Dios para siempre. El amor de Dios es gratuito. Por el contrario, el amor que debo merecerme asusta porque me suscita continuamente una pregunta: ¿lo habré merecido? El amor de Dios no se merece. Se recibe. Gracias a ese amor que recibo y acojo, cada yo de poder se transforma en un yo hospitalario, un yo que sabe hacer espacio al otro. Se autolimita y así el poder se transforma en servicio. “Y la Palabra se hizo carne” (Jn 1,14). Una palabra que se hace carne en María y hace posible lo imposible, hace posible que Dios se haga hombre y que el hombre se haga Dios. El hombre se convierte en lo que recibe. María recibe, acoge a Dios y se convierte en morada de Dios. Si recibimos a Dios, fuente de paz y alegría, también nosotros donaremos paz y alegría.
“Llena de gracia”: Dios lo repite todavía hoy para nosotros y fija su mirada de amor sobre cada hombre y cada mujer. Y este “proyecto de amor” Dios lo renueva cada vez que también nosotros decimos nuestro sí. Diversamente nuestra existencia se carga de miserias y podremos todos reencontrarnos en un Auschwitz sin tiempos y continuar preguntándose: “¿Dónde estabas Dios?” El Señor Jesús nos conceda el coraje de escuchar la respuesta por boca de San Juan de la Cruz: “Señor, mi Dios, no te alejes de quien se aleja de Ti: ¿cómo pueden decir que Tú estás ausente?”
Dios es eterno presente y el hombre puede así comenzar a hacer memoria y a recordar.
El 27 de enero de 1945 el mundo descubre Auschwitz, lugar de muerte, símbolo del exterminio, de la destrucción de un pueblo, víctima de la locura nazifascista.
No podemos, no debemos olvidar el sacrificio de las víctimas, la ferocidad de los verdugos para que la humanidad no se encuentre más viviendo tales acontecimientos, buscamos de comprender el significado profundo de la memoria que celebramos el 27 de enero de cada año. Nos dirigimos, entonces, a una guía autorizada el Padre Kolbe, poniéndonos en escucha: él nos habla de hechos pasados pero que podrían representarse hoy con una violencia aún mayor e inaudita ¿Más que ayer? Sí, porque el mal encuentra caminos más sofisticados e impensables, para convencer al hombre a escuchar su voz y no la de Dios que nos dice a cada uno: “Te amé con un amor eterno”. ¿Siempre? Siempre, nos responde el padre Kolbe y a este punto, nuestra guía se hace más atenta y premurosa y desea alejar de nosotros el equívoco siempre antiguo y siempre nuevo y nunca completamente resuelto: “¿Dios existe? ¿Y si existe por qué no nos libra del mal? ¿Por qué nos deja solos? Padre Kolbe nos saca de la duda y con nosotros se encamina hacia Auschwitz para recordarnos, que debemos hacer silencio y volver a escuchar la palabra de Dios. La palabra de su amor único y eterno hacia cada uno.
Para hablarnos del amor de Dios, el padre Kolbe lo hace a su modo, hablándonos con hechos. Hechos de vida. Aunque nos habla en tercera persona, nosotros sabemos que está hablando de él. Estamos en el bloque 11, en la celda subterránea de Auschwitz, el bunker del hambre, que representa el signo más trágico de una dignidad pisada y desfigurada. Aquí estuvo encerrado el padre Kolbe junto a otros nueve prisioneros. Después de algunos días de cautiverio, uno de los prisioneros que no quiere resignarse a su terrible suerte, le pregunta al padre Kolbe: Desde decenas de millones de años la guerra es negativa, es mala, es destructora: las personas se matan y también nosotros muy pronto estaremos muertos. Nos explica padre el porqué de lo que nos pasa.”
Nuestra guía con gran dolor y profunda serenidad, responde: No estamos hechos para comprender, nosotros estamos hechos para amar. Amen, amen no obstante todo, ámense hasta el último instante como Jesús los ama, como yo los amo. No sé decir más, no sé cómo explicar este misterio de vida y de muerte, de bien y de mal. Se sólo que este infierno podría transformarse en gracia si comenzamos desde ahora a amarnos como Dios nos ama. No puedo darles ninguna explicación porque soy yo mismo un pobre hombre. Pero recen a Jesús, recen a la Virgen y la luz llegará.” Pronunciadas estas palabras el padre Kolbe se retira en silencio. También nosotros hacemos silencio para escuchar una voz que grita: “nunca más crímenes contra Dios y contra el hombre”.
27 de enero: una fecha y una consigna. Esto nos recuerda a cada uno de nosotros nuestra vocación más profunda: “ser amados, ser transformados por el amor”. El padre Kolbe nos invita a mirarla a Ella, la Inmaculada, a dejarnos conducir por Ella, con su ayuda deseamos no olvidar nunca que “no estamos hecho para comprender, sino que estamos hechos para amar”. Cada mañana, cada despertar, escuchemos la voz de Dios que susurra: “Yo te amo, yo te amo, yo te amo” y la paz habitará siempre en nosotros y en medio de nosotros.

Angela Espósito
Por la comunidad