Día 19: La estrella de Belén.
En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu
Santo. Amén.
Presentación
del personaje del día:
Estar atentos a los signos de los tiempos, es vivir
en una relación profunda con Dios, nuestros hermanos y el cosmos. Hoy
meditaremos sobre la lectura de estos signos en nuestras vidas, recordándolos
como aquella gran estrella que anunció el nacimiento del Mesías. La estrella de
Belén no es cualquier estrella en el cielo, es el signo que guía hasta
encontrar al Salvador que ha nacido, pero solamente pueden darse cuenta de ello
los que miran el mundo con ojos que buscan al verdadero Dios. De esta manera,
hay muchos detalles en nuestras vidas que nos pueden indicar a este mismo
Salvador. No hace falta que sea una estrella de Belén, pero sí que tengamos los
ojos y el corazón bien abiertos para que podamos descubrir aquello que nos guía
a Jesús. (Mientras
se coloca la figura en el pesebre se puede cantar)
Lectura Bíblica.
(Ap 22,12-17):
Dice el Señor: «Voy a llegar pronto y llevo conmigo
el salario para dar a cada uno conforme a su trabajo. Yo soy el Alfa y la
Omega, el Primero y el Último, el Principio y el Fin. Felices los que lavan sus
ropas, porque así tendrán acceso al árbol de la vida, y se les abrirán las
puertas de la ciudad.
Fuera los perros, los hechiceros, los impuros, los
asesinos, los idólatras y todos los que aman y practican la mentira.
Yo,
Jesús, he enviado a mi ángel para decirles lo que se refiere a las Iglesias. Yo
soy el Brote y el Descendiente de David, la estrella radiante de la mañana.»
E
l Espíritu y la Esposa dicen: «¡Ven!» Que el que escucha diga también: «¡Ven!»
El que tenga sed, que se acerque, y el que lo desee, reciba gratuitamente el
agua de la vida.
Palabra del Señor.
Meditación:
Jesús es la luz, es la estrella
radiante de la mañana, es quien nos enseña el rostro del Padre. Su presencia
ilumina toda nuestra vida y nos guía a que encontremos el sentido del amor en
plenitud; nos convierte en signos radiantes de su alegría para que los demás nos
vean como esas estrellas que guían hasta Él. Este es el don gratuito de su
amor: su presencia resucitada en el hoy de la historia.
¿Verdaderamente siento a Jesús como la luz de mi
vida? ¿Busco ídolos en el cosmos o busco las huellas de la presencia del Señor
que me lleven hasta a Él? ¿Soy estrella radiante para los demás o mi vida es
opaca, triste, sin reflejar a Jesús?
(Cada integrante de la familia puede hacer una
estrella de papel o de otro material y escribir un deseo, se coloca en el
pesebre)
Se
termina rezado un Padre Nuestro y un Ave María.
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