CANTO
Invitación
a la alabanza
Guía: En el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Asamblea: Amén
Guía: Bendito sea el Señor Dios, Trinidad de amor: luminosas
son sus obras, misericordiosos sus caminos. A Él dé gloria toda criatura. El
bendiga y exalte toda criatura.
Asamblea: Tuya es la gloria, el honor y la adoración Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre. Amén
Invocación al Espíritu:
1L.- Ven
a nosotros, Espíritu de Cristo,
Ven a juzgarnos, frágiles discípulos,
Desviados de miles tentaciones, siempre necesitados
de
conversión.
Estribillo
2L.- Tú
has iluminado a los hombres de fe
de todos los pueblos y de todo tiempo;
has inspirado a los profetas y sostenido a los
mártires;
has guiado a Jesús de Nazaret y a sus primeros
discípulos;
has sostenido y sostienes la Iglesia
en su dificultoso navegar en las tempestades de
la historia.
Estribillo
Asamblea.-Haznos comprender, sobre las huellas del padre
Kolbe,
la fuerza
del Evangelio de la cruz,
releído
con los ojos de los pobres y de los humildes,
anunciado
hasta los confines de la tierra.
Amén.
Estribillo
Noveno día
“Navega
mar adentro...”
“cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar
adentro, y echen las redes”.(Lc 5,4)
Del Papa Francisco:
Los
desafíos están para superarlos. ¡Seamos realistas, pero sin perder la alegría,
la audacia y la entrega esperanzada!
Pequeños
pero fuertes en el amor de Dios, como san Francisco de Asís, todos los
cristianos estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo en
que vivimos. (E.G. 109 y 216)
G.- El Salmo 111 celebra la grandeza y la felicidad del hombre justo.
Su vida bendecida por Dios, es recordada aun después de la muerte. Con toda la
Iglesia contemplamos la fecundidad del padre Kolbe con las palabras del Salmo:
Feliz el hombre que
teme al Señor
y se complace en
sus mandamientos.
Su descendencia
será fuerte en la tierra:
la posteridad de
los justos es bendecida.
En su casa habrá abundancia y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.
Dichoso el que se compadece
y da prestado,
y administra sus
negocios con rectitud.
El justo no
vacilará jamás,
su recuerdo
permanecerá para siempre.
No tendrá que temer malas noticias:
su corazón está firme, confiado en el Señor.
Su ánimo está seguro, y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos.
El da
abundantemente a los pobres:
su
generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su
frente con dignidad.
“Quisiera y desearía ser reducido a polvo por
la causa de la Inmaculada, por la causa de Dios, y que este polvo mío fuese
esparcido al viento y así se expanda en todo el mundo. De modo que no quede
nada: ahora por lo tanto será perfectamente completa en mí la donación a la
Inmaculada”. (Bar
Joachim, el martirio de san Maximiliano Kolbe)
Momento de silencio reflexivo
San Maximiliano que en la prisión has reconocido como tu hermano a Francisco Gajowniczek
ayúdanos a responder al grito de Dios: “¿Dónde está tu hermano?”
¿Quisiera
que si escuchasen el grito de Dios que nos pide a todos nosotros: “¿Dónde está
tu hermano?” (Gen 4,9). La
pregunta es para todos! (EG 211)
Oración final a san Maximiliano
San Maximiliano
María,
valiente testimonio
de amor en los tramos oscuros de la historia,
presencia
amorosa de Dios en los campos de la muerte,
patrono de
nuestros difíciles tiempos: escucha nuestra oración.
Tú que has
amado la Virgen Inmaculada sin límites,
tú que has
luchado contra el mal
con las armas
del amor y de la oración,
tú que no has
vacilado para entregarte a la muerte
para conducir al
Cielo a los pobres condenados,
ayúdanos a
encarnar la presencia de María
en nuestra
cotidianidad.
Enséñanos a gastar
nuestra vida para que el hombre,
nuestro hermano,
reencuentre la dignidad y la grandeza.
Ayúdanos a
donar a los hermanos el amor a María, nuestra Madre,
para vivir la
vida buena del Evangelio de Jesús.
Haz que el
recuerdo de tu sacrificio despierte en nosotros
el deseo de
imitarte y de ofrecer la vida por los demás.
Ruega por
nosotros a la Virgen Inmaculada,
para que nos
asemejemos a Ella y la hagamos presente
en nuestras
familias, en nuestras comunidades
y en el mundo entero.
Amén.

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