martes, 12 de agosto de 2014

13 DE AGOSTO - ÚLTIMO DÍA DE LA NOVENA A SAN MAXIMILIANO KOLBE

SAN MAXIMILIANO, UN HOMBRE FELIZ!
¡NAVEGA MAR ADENTRO...!



Para cada día
CANTO

Invitación a la alabanza

Guía:    En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Asamblea: Amén

Guía: Bendito sea el Señor Dios, Trinidad de amor: luminosas son sus obras, misericordiosos sus caminos. A Él dé gloria toda criatura. El bendiga y exalte toda criatura.

Asamblea: Tuya es la gloria, el honor y la adoración Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén

Invocación al Espíritu:
1L.-       Ven a nosotros, Espíritu de Cristo,
Ven a juzgarnos, frágiles discípulos,
Desviados de miles tentaciones, siempre necesitados de 
conversión.

Estribillo

2L.-       Tú has iluminado a los hombres de fe
de todos los pueblos y de todo tiempo;
has inspirado a los profetas y sostenido a los mártires;
has guiado a Jesús de Nazaret y a sus primeros discípulos;
has sostenido y sostienes la Iglesia
en su dificultoso navegar en las tempestades de la historia.

Estribillo

Asamblea.-Haznos comprender, sobre las huellas del padre Kolbe,
   la fuerza del Evangelio de la cruz,
   releído con los ojos de los pobres y de los humildes,
   anunciado hasta los confines de la tierra.
   Amén.

Estribillo


Noveno día

                                 “Navega mar adentro...”

“cuando terminó de hablar, dijo a Simón: “Navega mar adentro, y echen las redes”.(Lc 5,4)

Del Papa Francisco:
Los desafíos están para superarlos. ¡Seamos realistas, pero sin perder la alegría, la audacia y la entrega esperanzada!
Pequeños pero fuertes en el amor de Dios, como san Francisco de Asís, todos los cristianos estamos llamados a cuidar la fragilidad del pueblo y del mundo en que vivimos. (E.G. 109 y 216)

G.- El Salmo 111 celebra la grandeza y la felicidad del hombre justo. Su vida bendecida por Dios, es recordada aun después de la muerte. Con toda la Iglesia contemplamos la fecundidad del padre Kolbe con las palabras del Salmo:

Feliz el hombre que teme al Señor
y se complace en sus mandamientos.
Su descendencia será fuerte en la tierra:
la posteridad de los justos es bendecida.

En su casa habrá abundancia y riqueza,
su generosidad permanecerá para siempre.
Para los buenos brilla una luz en las tinieblas:
es el Bondadoso, el Compasivo y el Justo.

Dichoso el que se compadece y da prestado,
y administra sus negocios con rectitud.
El justo no vacilará jamás,
su recuerdo permanecerá para siempre.

No tendrá que temer malas noticias:
su corazón está firme, confiado en el Señor.
Su ánimo está seguro, y no temerá,
hasta que vea la derrota de sus enemigos. 

El da abundantemente a los pobres:
su generosidad permanecerá para siempre,
y alzará su frente con dignidad.

 “Quisiera y desearía ser reducido a polvo por la causa de la Inmaculada, por la causa de Dios, y que este polvo mío fuese esparcido al viento y así se expanda en todo el mundo. De modo que no quede nada: ahora por lo tanto será perfectamente completa en mí la donación a la Inmaculada”. (Bar Joachim, el martirio de san Maximiliano Kolbe)

Momento de silencio reflexivo

San Maximiliano que en la prisión has reconocido como tu hermano a Francisco Gajowniczek ayúdanos a responder al grito de Dios: “¿Dónde está tu hermano?”
¿Quisiera que si escuchasen el grito de Dios que nos pide a todos nosotros: “¿Dónde está tu hermano?” (Gen 4,9).  La pregunta es para todos! (EG 211)

Oración final a san Maximiliano
San Maximiliano María,
valiente testimonio de amor en los tramos oscuros de la historia,
presencia amorosa de Dios en los campos de la muerte,
patrono de nuestros difíciles tiempos: escucha nuestra oración.

Tú que has amado la Virgen Inmaculada sin límites,
tú que has luchado contra el mal
con las armas del amor y de la oración,
tú que no has vacilado para entregarte a la muerte
para conducir al Cielo a los pobres condenados,
ayúdanos a encarnar la presencia de María
en nuestra cotidianidad.

Enséñanos a gastar nuestra vida para que el hombre,
nuestro hermano, reencuentre la dignidad y la grandeza.
Ayúdanos a donar a los hermanos el amor a María, nuestra Madre, 
para vivir la vida buena del Evangelio de Jesús.

Haz que el recuerdo de tu sacrificio despierte en nosotros
el deseo de imitarte y de ofrecer la vida por los demás.

Ruega por nosotros a la Virgen Inmaculada,
para que nos asemejemos a Ella y la hagamos presente
en nuestras familias, en nuestras comunidades
y en el mundo entero. Amén.



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