miércoles, 13 de agosto de 2014

CELDA DEL AMOR - MES DE AGOSTO 2014

14 de Agosto de 2014
La Inmaculada: Mujer Eucarística


En la celebración Eucarística, subraya Juan Pablo II, nosotros recibimos siempre, con el memorial de la muerte de Cristo, también el don de María, regalo que recibimos a los pies de la cruz en la persona de Juan: “Aquí tienes a tu Madre”. “Vivir en la Eucaristía el memorial de la muerte de Cristo implica también recibir continuamente este don. Significa tomar con nosotros, a ejemplo de Juan, a quien una vez nos fue entregada como Madre. Significa asumir, al mismo tiempo, el compromiso de conformarnos a Cristo, aprendiendo de su Madre y dejándonos acompañar por ella. María está presente con la Iglesia, y como Madre de la Iglesia, en todas nuestras celebraciones eucarísticas.”1

Como se evidencia en el pensamiento de Juan Pablo II, existe una estrecha relación entre la Eucaristía y la Madre del Señor. Relación que siempre ha intuido y contemplado el Padre Kolbe. En la encíclica Redentoris Mater Juan Pablo II afirma: “María guía a los fieles a la Eucaristía. El Padre Kolbe está plenamente convencido porque la Inmaculada, habiendo llegado al grado más alto de unión con Cristo, Ella como gran experta, puede guiarnos a la más alta escala del amor divino, enseñándonos maravillosamente a recibir y a gozar de Jesús Eucaristía.

De esta realidad nace como una necesidad de vida el confiarse plenamente a Ella para hacer verdaderamente de la Eucaristía, el centro de la vida interior y el secreto de la santidad. Se convierte en una necesidad de vida donar todo aquello que Dios pone en sus manos y desea a sus hermanos de Mugenzai no Sono de dejarse penetrar cada vez más por sus pensamientos, sus intenciones y su amor que Ella, la Inmaculada, tenía por Jesús en la Eucaristía”2. Para Fray B. Mieczkowski “es la Inmaculada que, como verdadera Madre, ha enseñado a su Hijo Maximiliano una autentica adoración del Rey del amor y lo ha animado en la unión cordial con Jesús. Ella le ha enseñado como se ama a Jesús, es más, le ha concedido de amarlo según su corazón”

María es Aquella que, en la unión con Cristo, llega al grado más alto, por esto Padre Kolbe pide a sus hermanos de Mugenzai no Sono, de dejarse penetrar siempre más de sus pensamientos, de sus intenciones, del amor que la Inmaculada tenía por Jesús en la Eucaristía. En un escrito dirá: “Ella te enseñará a corresponder a Jesús con un amor sin medida, por el amor que Él demostró en la cruz y en el Ssmo Sacramento del altar”3.

“No hay mejor preparación a la santa comunión que ofrecerla a la Inmaculada. Ella prepara nuestro corazón de la mejor manera... lo transformará en una morada digna de Jesús, para acogerlo como Ella sola lo sabe hacer... podremos estar seguros de procurar así a Jesús la mayor alegría, de manifestarle el amor más grande”4. “Y después de la sagrada comunión rezaremos nuevamente a la Inmaculada para que Ella misma quiera tener la compañía de Jesús presente en nuestra alma y hacerla tan feliz como nadie ha podido hasta ahora”

Completamente entregado a la Madre, padre Kolbe se deja compenetrar siempre más del grande misterio que es la Eucaristía, que para él es verdaderamente “el Dios encarnado y escondido bajo la apariencia del pan”5 bajo las apariencias de cada hombre y mujer que vive al lado. Por esto, como hace mención fray Borodziej, el padre Maximiliano “no tenía apuro en construir iglesias espléndidas y adquirir vasos sagrados. Una vez, en Niepokalanów, se enfermó un fraile y en el convento faltaba de todo, también la plata para comprar los remedios necesarios para su recuperación. Entonces el padre Maximiliano llamó a fray Dudek que era enfermero y también sacristán, y le pregunta cuántos cálices tiene y le responde “dos”, entonces le dijo: “agarrá uno, vendelo en Varsavia y comprá todo lo que se necesita para curar al enfermo”. Cuando vio a fray Giorgio desconcertado y maravillado, agrega: “Para salvar el templo vivo, en el cual Jesús cada día recibe acogida, se puede vender un vaso sagrado”.

Conclusión:
En el 37° Congreso Eucarístico Internacional celebrado en 1960 en Mónaco, Alemania, el arzobispo Nicolás Canino, miembro de la MI, celebró la Misa y subrayó en la homilía: “Padre Kolbe, según el ejemplo de Cristo, que dio la vida por el hermano, nos invita a seguir sus huellas para conducir el mundo a Cristo a través de la Inmaculada. Lo mismo el Cardenal Julio Dopfner, indicó a todos los congresistas, al mártir de la caridad, como ejemplo para imitar con estas palabras: “Solo con hombres como el Padre Kolbe que viven íntegramente su cristianismo, podemos hoy acercar y conducir a todas las personas perdidas a la casa del Padre, y así a la salvación”6.

Muchas veces Juan Pablo II habló de s. Maximiliano viendo en el mártir de Auschwitz “el modelo del sacerdote moderno”7, la encarnación viviente del sacerdote y de la misión a la cual es llamado”. En el tiempo en el que era Cardenal, Karol Wojtyla había expresado lo siguiente, que resume perfectamente la figura del Padre Kolbe: “La Eucaristía se convirtió en la realización de su vocación y de su vida”. Y Mons. Andrea Casarano, después de la canonización, dirá: “el ejemplo admirable del padre Kolbe, conseguirá sacudir la apatía del siglo, reforzará la fe de los pueblos católicos, reavivará el amor a la Virgen, gritará a los que están perdidos toda la belleza del sacerdocio católico, reconducirá a los que están extraviados al seno materno de la Santa Iglesia” 8

Para nosotros
Al final de estas reflexiones sobre el “Padre Kolbe y la eucaristía” que venimos compartiendo estos tres meses, podemos parafrasear las palabras de Mons. Andrea Casarano y preguntarnos: ¿lograremos nosotros dejarnos sacudir de la apatía de nuestro tiempo e inflamarnos por el Señor? Nos dejamos guiar de la misma Palabra de Dios: “En cuanto recibió el bocado, Satanás entró en él... Y en seguida, después de recibir el bocado, Judas salió. Ya era de noche”9.

Judas salió, comenta Benedicto XVI, en un sentido más profundo, entra en la noche, se va de la luz hacia la oscuridad, el “poder de las tinieblas” lo ha aferrado”10. El Padre Kolbe se nutre de la mesa del amor y con la madre a su lado y en su corazón, se deja contagiar y encender del poder del crucifijo. Crucificado por amor. Toda su vida fue una llama ardiente de amor encendida y alimentada de la Inmaculada y se ha convertido en testigo de luz en las tinieblas del mundo.

A cada uno de nosotros Jesús nos deja la libertad de decirle que sí. No hay tantos “modos de llevar a María”. Para padre Kolbe hay uno solo: “Acogerla, dejarse transformar, llegar a transformarnos en Ella, convertirnos en Ella para conformarnos a Jesús Eucaristía. Y también nosotros seremos “panes partidos”. También nosotros, en este mundo oscuro, seremos luz!

Juan Pablo II, Ecclesia de Eucharistia, 57
Cf. SK 757.
EK 715.
EK 643
EK 988 A 
Angela
por la comunidad


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