martes, 5 de agosto de 2014

5 DE AGOSTO - PRIMER DÍA DE NOVENA A SAN MAXIMILIANO KOLBE

¡SAN MAXIMILIANO, UN HOMBRE LIBRE!

«El decimocuarto día, vísperas de la Asunción, fue dada la orden de dar el golpe de gracia a los sobrevivientes…
Así murió Maximiliano Kolbe, y con él, el niño puro que había amado  a la Virgen con todo su corazón: así murió el joven sacerdote entusiasta, que había anotado en su diario la decisión de dedicarse a los demás hasta el sacrificio supremo; así murió el prisionero que alguna vez deseó que sus cenizas fueran esparcidas por el viento y que, el día de la Asunción, no era más que cenizas en la boca de un crematorio, así terminó en el silencio y en el abandono, aquella vida de la cual no queda nada más que el amor

(André Frossard)


Deseamos vivir estos nueve días en preparación al día de la memoria del gesto de amor de San Maximiliano siguiendo la invitación del papa Francisco a redescubrir la alegría del Evangelio que se renueva y se comunica anunciándolo con el propio testimonio así como ha animado toda la vida y la misión de Padre Kolbe.

“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de aquellos que se encuentran con Jesús… pueda el mundo de nuestro tiempo -que busca en la hora de la angustia, o de la esperanza– recibir la Buena Nueva no de evangelizadores tristes y desanimados, impacientes y ansiosos, sino de ministros del Evangelio cuya vida irradie amor, que ellos por primeros hayan recibido la alegría del Cristo”. (E.G. 10)

Así lo recuerda Pablo VI en Gaudete in Domino:

“¿Cómo no recordar, imagen luminosa para nuestra generación, el ejemplo del beato Maximiliano Kolbe, genuino discípulo de san Francisco? Durante las pruebas más trágicas, que ensangrentaron nuestra época, él se ofreció espontáneamente a la muerte para salvar a un hermano desconocido; y los testimonios nos refieren que el lugar de sufrimientos, que era frecuentemente visto como una imagen del infierno,  fue de alguna manera cambiado, por sus infelices compañeros como por él mismo, en la antesala de la vida eterna, de su paz interior, de su serenidad e de su alegría”.


Para cada día
CANTO

Invitación a la alabanza

Guía:    En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Asamblea: Amén

Guía: Bendito sea el Señor Dios, Trinidad de amor: luminosas son sus obras, misericordiosos sus caminos. A Él dé gloria toda criatura. El bendiga y exalte toda criatura.

Asamblea: Tuya es la gloria, el honor y la adoración Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén

Invocación al Espíritu:
1L.-       Ven a nosotros, Espíritu de Cristo,
Ven a juzgarnos, frágiles discípulos,
Desviados de miles tentaciones, siempre necesitados de 
conversión.

Estribillo

2L.-       Tú has iluminado a los hombres de fe
de todos los pueblos y de todo tiempo;
has inspirado a los profetas y sostenido a los mártires;
has guiado a Jesús de Nazaret y a sus primeros discípulos;
has sostenido y sostienes la Iglesia
en su dificultoso navegar en las tempestades de la historia.

Estribillo

Asamblea.-Haznos comprender, sobre las huellas del padre Kolbe,
   la fuerza del Evangelio de la cruz,
   releído con los ojos de los pobres y de los humildes,
   anunciado hasta los confines de la tierra.
   Amén.

Estribillo

Oración final a san Maximiliano
San Maximiliano María,
valiente testimonio de amor en los tramos oscuros de la historia,
presencia amorosa de Dios en los campos de la muerte,
patrono de nuestros difíciles tiempos: escucha nuestra oración.

Tú que has amado la Virgen Inmaculada sin límites,
tú que has luchado contra el mal
con las armas del amor y de la oración,
tú que no has vacilado para entregarte a la muerte
para conducir al Cielo a los pobres condenados,
ayúdanos a encarnar la presencia de María
en nuestra cotidianidad.

Enséñanos a gastar nuestra vida para que el hombre,
nuestro hermano, reencuentre la dignidad y la grandeza.
Ayúdanos a donar a los hermanos el amor a María, nuestra Madre, 
para vivir la vida buena del Evangelio de Jesús.

Haz que el recuerdo de tu sacrificio despierte en nosotros
el deseo de imitarte y de ofrecer la vida por los demás.

Ruega por nosotros a la Virgen Inmaculada,
para que nos asemejemos a Ella y la hagamos presente
en nuestras familias, en nuestras comunidades
y en el mundo entero. Amén.

Primer día

¡No nos dejemos robar el Evangelio!

Gesto simbólico: mientras se invoca al Espíritu Santo se pueden presentar el Evangelio, una imagen de Padre Kolbe y una luz. Permanecerán por los nueve días.

Del Papa Francisco:
En la Palabra de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida» que Dios quiere provocar en los creyentes. Todos somos llamados a esta nueva «salida» misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la luz del Evangelio.(E.G 20)

¡Dios nos libre de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales! Esta mundanidad asfixiante se sana tomándole el gusto al aire puro del Espíritu Santo, que nos libera de estar centrados en nosotros mismos, escondidos en una apariencia religiosa vacía de Dios. (E.G. 97)

G.- El Señor vela sobre sus fieles cuando salen y cuando entran, en cada instante y movimiento de su vida desde el nacimiento hasta la muerte. Con el salmista levantamos los ojos hacia Dios para alcanzar la meta del viaje rezando con confianza el Salmo 120:

Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.

No permitirá que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.

El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.

El Señor te guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.

De los escritos de san Maximiliano:
Jesús te está llamando con tanta ternura desde el inicio de tu existencia.
“Quien quiere venir detrás de mí reniegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” [Mt 16, 24]: es la condición indispensable.
En el seguir a Jesús te tienes que distinguir por una constante, continua negación de ti mismo.(SK  962)

Momento de silencio reflexivo
San Maximiliano, en tu vida nada ni nadie te ha “robado” el Evangelio.

-       En mi vida, en mi comunidad ¿qué es lo que me “roba” el Evangelio?



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