¡SAN MAXIMILIANO, UN HOMBRE LIBRE!
«El decimocuarto día, vísperas de la Asunción, fue
dada la orden de dar el golpe de gracia a los sobrevivientes…
Así murió
Maximiliano Kolbe, y con él, el niño puro que había amado a la Virgen con todo su corazón: así murió el
joven sacerdote entusiasta, que había anotado en su diario la decisión de dedicarse
a los demás hasta el sacrificio supremo; así murió el prisionero que alguna vez
deseó que sus cenizas fueran esparcidas por el viento y que, el día de la Asunción,
no era más que cenizas en la boca de un crematorio, así terminó en el silencio
y en el abandono, aquella vida de la cual no queda nada más que el amor.»
(André Frossard)
Deseamos vivir estos nueve días en preparación al día de la memoria del
gesto de amor de San Maximiliano siguiendo la invitación del papa Francisco a
redescubrir la alegría del Evangelio que se renueva y se comunica anunciándolo
con el propio testimonio así como ha animado toda la vida y la misión de Padre
Kolbe.
“La alegría del Evangelio
llena el corazón y la vida entera de aquellos que se encuentran con Jesús… pueda
el mundo de nuestro tiempo -que busca en la hora de la angustia, o de la
esperanza– recibir la Buena Nueva no de evangelizadores tristes y desanimados, impacientes
y ansiosos, sino de ministros del Evangelio cuya vida irradie amor, que ellos
por primeros hayan recibido la alegría del Cristo”. (E.G.
10)
Así lo recuerda Pablo VI en Gaudete
in Domino:
“¿Cómo no recordar, imagen
luminosa para nuestra generación, el ejemplo del beato Maximiliano Kolbe,
genuino discípulo de san Francisco? Durante las pruebas más trágicas, que
ensangrentaron nuestra época, él se ofreció espontáneamente a la muerte para
salvar a un hermano desconocido; y los testimonios nos refieren que el lugar de
sufrimientos, que era frecuentemente visto como una imagen del infierno, fue de alguna manera cambiado, por sus
infelices compañeros como por él mismo, en la antesala de la vida eterna, de su
paz interior, de su serenidad e de su alegría”.
Para cada día
CANTO
Invitación
a la alabanza
Guía: En el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Asamblea: Amén
Guía: Bendito sea el Señor Dios, Trinidad de amor: luminosas
son sus obras, misericordiosos sus caminos. A Él dé gloria toda criatura. El
bendiga y exalte toda criatura.
Asamblea: Tuya es la gloria, el honor y la adoración Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre. Amén
Invocación al Espíritu:
1L.- Ven
a nosotros, Espíritu de Cristo,
Ven a juzgarnos, frágiles discípulos,
Desviados de miles tentaciones, siempre necesitados
de
conversión.
Estribillo
2L.- Tú
has iluminado a los hombres de fe
de todos los pueblos y de todo tiempo;
has inspirado a los profetas y sostenido a los
mártires;
has guiado a Jesús de Nazaret y a sus primeros
discípulos;
has sostenido y sostienes la Iglesia
en su dificultoso navegar en las tempestades de
la historia.
Estribillo
Asamblea.-Haznos comprender, sobre las huellas del padre
Kolbe,
la fuerza
del Evangelio de la cruz,
releído
con los ojos de los pobres y de los humildes,
anunciado
hasta los confines de la tierra.
Amén.
Estribillo
Oración final a san Maximiliano
San Maximiliano
María,
valiente testimonio
de amor en los tramos oscuros de la historia,
presencia
amorosa de Dios en los campos de la muerte,
patrono de
nuestros difíciles tiempos: escucha nuestra oración.
Tú que has
amado la Virgen Inmaculada sin límites,
tú que has luchado
contra el mal
con las armas
del amor y de la oración,
tú que no has
vacilado para entregarte a la muerte
para conducir al
Cielo a los pobres condenados,
ayúdanos a
encarnar la presencia de María
en nuestra
cotidianidad.
Enséñanos a gastar
nuestra vida para que el hombre,
nuestro hermano,
reencuentre la dignidad y la grandeza.
Ayúdanos a
donar a los hermanos el amor a María, nuestra Madre,
para vivir la
vida buena del Evangelio de Jesús.
Haz que el
recuerdo de tu sacrificio despierte en nosotros
el deseo de
imitarte y de ofrecer la vida por los demás.
Ruega por
nosotros a la Virgen Inmaculada,
para que nos
asemejemos a Ella y la hagamos presente
en nuestras
familias, en nuestras comunidades
y en el mundo entero.
Amén.
Primer día
¡No nos dejemos
robar el Evangelio!
Gesto simbólico: mientras se invoca al Espíritu Santo se pueden
presentar el Evangelio, una imagen de Padre Kolbe y una luz. Permanecerán por
los nueve días.
Del Papa Francisco:
En la Palabra
de Dios aparece permanentemente este dinamismo de «salida» que Dios quiere
provocar en los creyentes. Todos somos llamados a esta nueva «salida»
misionera. Cada cristiano y cada comunidad discernirá cuál es el camino que el
Señor le pide, pero todos somos invitados a aceptar este llamado: salir de la
propia comodidad y atreverse a llegar a todas las periferias que necesitan la
luz del Evangelio.(E.G 20)
¡Dios nos libre
de una Iglesia mundana bajo ropajes espirituales o pastorales! Esta mundanidad
asfixiante se sana tomándole el gusto al aire puro del Espíritu Santo, que nos
libera de estar centrados en nosotros mismos, escondidos en una apariencia
religiosa vacía de Dios. (E.G. 97)
G.- El Señor vela sobre sus fieles cuando salen y cuando entran, en cada
instante y movimiento de su vida desde el nacimiento hasta la muerte. Con el
salmista levantamos los ojos hacia Dios para alcanzar la meta del viaje rezando
con confianza el Salmo 120:
Levanto mis ojos a los montes:
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
¿de dónde me vendrá el auxilio?
El auxilio me viene del Señor,
que hizo el cielo y la tierra.
No permitirá
que resbale tu pie,
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.
tu guardián no duerme;
no duerme ni reposa
el guardián de Israel.
El Señor te guarda a su sombra,
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
está a tu derecha;
de día el sol no te hará daño,
ni la luna de noche.
El Señor te
guarda de todo mal,
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.
él guarda tu alma;
el Señor guarda tus entradas y salidas,
ahora y por siempre.
De los escritos de san Maximiliano:
Jesús te está llamando con
tanta ternura desde el inicio de tu existencia.
“Quien quiere venir detrás de mí reniegue a sí mismo, tome su cruz y me siga” [Mt 16,
24]: es la condición indispensable.
En el seguir a Jesús te tienes que distinguir por una constante, continua
negación de ti mismo.(SK 962)
Momento de silencio reflexivo
San Maximiliano, en tu
vida nada ni nadie te ha “robado” el Evangelio.
-
En mi vida, en mi comunidad ¿qué es lo que me “roba”
el Evangelio?

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