martes, 5 de agosto de 2014

6 DE AGOSTO - SEGUNDO DÍA DE LA NOVENA A SAN MAXIMILIANO KOLBE

¡SAN MAXIMILIANO, UN HOMBRE LIBRE!



Segundo día

¡No nos dejemos robar el entusiasmo Misionero!

Del Papa Francisco:
Llama la atención que aún, quienes aparentemente poseen sólidas convicciones doctrinales y espirituales suelen caer en un estilo de vida que los lleva a aferrarse a seguridades económicas, o a espacios de poder y de gloria humana que se procuran por cualquier medio, en lugar de dar la vida por los demás en la misión. ¡No nos dejemos robar el entusiasmo misionero! (E. G. 80)

G.- Con el Salmo 125 agradecemos a Dios. El recuerdo del pasado hace brotar en el corazón del salmista el pedido de un gesto restaurador de parte de Dios.

Cuando el Señor cambió la suerte de Sión,
nos parecía soñar:
la boca se nos llenaba de risas,
la lengua de cantares.

Hasta los gentiles decían:
«El Señor ha estado grande con ellos».
El Señor ha estado grande con nosotros,
y estamos alegres.

Que el Señor cambie nuestra suerte,
como los torrentes del Negueb.
Los que sembraban con lágrimas,
cosechan entre cantares.

Al ir, iba llorando,
llevando la semilla;
al volver, vuelve cantando,
trayendo sus gavillas.

De los escritos de san Maximiliano:
Hijo querido, con la enfermedad contribuyes muchísimo para conquistar el mundo entero y cada una de las almas a la Inmaculada y, a través de Ella, al sagrado Corazón de Jesús. Alégrate, pues, ya que tienes la posibilidad de hacer mucho por Ella. Y estimula a la alegría también a Fray Cirilo. Que todos los que te rodean, que de una u otra manera tienen contacto contigo, saquen de ese encuentro la serenidad y la alegría del espíritu en la Inmaculada.
Alégrate, pues, querido hijo. Que el saber que pertenecemos totalmente a la Inmaculada nos llene de una alegría sin límites. (SK 834)

Momento de silencio reflexivo
San Maximiliano Kolbe, tú siempre has contagiado a todos tus hermanos la pasión misionera que ha mantenido vivo en Niepokalanów el entusiasmo para anunciar el Evangelio.

-       En mi vida, en mi comunidad ¿cómo mantengo vivo el entusiasmo misionero?



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