miércoles, 6 de agosto de 2014

7 DE AGOSTO - TERCER DÍA DE LA NOVENA A SAN MAXIMILIANO KOLBE

 ¡SAN MAXIMILIANO, UN HOMBRE LIBRE!

¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!



Invitación a la alabanza

Guía:    En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Asamblea: Amén

Guía: Bendito sea el Señor Dios, Trinidad de amor: luminosas son sus obras, misericordiosos sus caminos. A Él dé gloria toda criatura. El bendiga y exalte toda criatura.

Asamblea: Tuya es la gloria, el honor y la adoración Padre, Hijo y Espíritu Santo, ahora y siempre. Amén

Invocación al Espíritu:
1L.-       Ven a nosotros, Espíritu de Cristo,
Ven a juzgarnos, frágiles discípulos,
Desviados de miles tentaciones, siempre necesitados de 
conversión.

Estribillo

2L.-       Tú has iluminado a los hombres de fe
de todos los pueblos y de todo tiempo;
has inspirado a los profetas y sostenido a los mártires;
has guiado a Jesús de Nazaret y a sus primeros discípulos;
has sostenido y sostienes la Iglesia
en su dificultoso navegar en las tempestades de la historia.

Estribillo

Asamblea.-Haznos comprender, sobre las huellas del padre Kolbe,
   la fuerza del Evangelio de la cruz,
   releído con los ojos de los pobres y de los humildes,
   anunciado hasta los confines de la tierra.
   Amén.

Estribillo


Tercer día

¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!

Del Papa Francisco:
Pidamos al Señor que nos haga entender la ley del amor. ¡Qué bueno es tener esta ley! ¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo! Sí, ¡en contra de todo! (E.G. 101)

G.- El amor fraterno es como el rocío que baja abundantemente dando refrigerio y vida. Donde reina el amor fraterno, Dios dona bendición y vida. Con el salmo 132 expresamos el valor de vivir en comunión:

¡Qué bueno y agradable
es que los hermanos vivan unidos!
Es como el óleo perfumado sobre la cabeza,
que desciende por la barba
—la barba de Aarón—
hasta el borde de sus vestiduras.
Es como el rocío del Hermón
que cae sobre las montañas de Sión.
Allí el Señor da su bendición,
la vida para siempre.

De los escritos de san Maximiliano:
Y ahora nosotros cumplimos y seguiremos cumpliendo la misión del amor hacia el prójimo, quienquiera que sea, para paliar la desgracia de los que sufren y para inflamar, mediante ello, sus corazones de un amor agradecido hacia la Inmaculada, Madre que ama a todas las almas del mundo entero. (SK 914)

Momento desilencio reflexivo
San Maximiliano, has sido testimonio luminoso de comunión fraterna.

-       ¿Cómo nos ayudamos a no dejarnos “robar” el amor fraterno?


Oración final a san Maximiliano
San Maximiliano María,
valiente testimonio de amor en los tramos oscuros de la historia,
presencia amorosa de Dios en los campos de la muerte,
patrono de nuestros difíciles tiempos: escucha nuestra oración.

Tú que has amado la Virgen Inmaculada sin límites,
tú que has luchado contra el mal
con las armas del amor y de la oración,
tú que no has vacilado para entregarte a la muerte
para conducir al Cielo a los pobres condenados,
ayúdanos a encarnar la presencia de María
en nuestra cotidianidad.

Enséñanos a gastar nuestra vida para que el hombre,
nuestro hermano, reencuentre la dignidad y la grandeza.
Ayúdanos a donar a los hermanos el amor a María, nuestra Madre, 
para vivir la vida buena del Evangelio de Jesús.

Haz que el recuerdo de tu sacrificio despierte en nosotros
el deseo de imitarte y de ofrecer la vida por los demás.

Ruega por nosotros a la Virgen Inmaculada,
para que nos asemejemos a Ella y la hagamos presente
en nuestras familias, en nuestras comunidades
y en el mundo entero. Amén.


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