¡SAN MAXIMILIANO, UN HOMBRE LIBRE!
¡No nos dejemos robar el ideal del amor fraterno!
Invitación
a la alabanza
Guía: En el nombre
del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Asamblea: Amén
Guía: Bendito sea el Señor Dios, Trinidad de amor: luminosas
son sus obras, misericordiosos sus caminos. A Él dé gloria toda criatura. El
bendiga y exalte toda criatura.
Asamblea: Tuya es la gloria, el honor y la adoración Padre, Hijo y Espíritu
Santo, ahora y siempre. Amén
Invocación al Espíritu:
1L.- Ven
a nosotros, Espíritu de Cristo,
Ven a juzgarnos, frágiles discípulos,
Desviados de miles tentaciones, siempre necesitados
de
conversión.
Estribillo
2L.- Tú
has iluminado a los hombres de fe
de todos los pueblos y de todo tiempo;
has inspirado a los profetas y sostenido a los
mártires;
has guiado a Jesús de Nazaret y a sus primeros
discípulos;
has sostenido y sostienes la Iglesia
en su dificultoso navegar en las tempestades de
la historia.
Estribillo
Asamblea.-Haznos comprender, sobre las huellas del padre
Kolbe,
la fuerza
del Evangelio de la cruz,
releído
con los ojos de los pobres y de los humildes,
anunciado
hasta los confines de la tierra.
Amén.
Estribillo
Tercer día
¡No nos dejemos
robar el ideal del amor fraterno!
Del Papa Francisco:
Pidamos al
Señor que nos haga entender la ley del amor. ¡Qué bueno es tener esta ley!
¡Cuánto bien nos hace amarnos los unos a los otros en contra de todo! Sí, ¡en
contra de todo! (E.G. 101)
G.- El amor fraterno es como el rocío que baja abundantemente
dando refrigerio y vida. Donde reina el amor fraterno, Dios dona bendición y
vida. Con el salmo 132 expresamos el
valor de vivir en comunión:
¡Qué bueno y agradable
es que los hermanos vivan unidos!
Es como el óleo perfumado sobre la cabeza,
que desciende por la barba
—la barba de Aarón—
hasta el borde de sus vestiduras.
Es como el rocío del Hermón
que cae sobre las montañas de Sión.
Allí el Señor da su bendición,
la vida para siempre.
es que los hermanos vivan unidos!
Es como el óleo perfumado sobre la cabeza,
que desciende por la barba
—la barba de Aarón—
hasta el borde de sus vestiduras.
Es como el rocío del Hermón
que cae sobre las montañas de Sión.
Allí el Señor da su bendición,
la vida para siempre.
De los escritos de san Maximiliano:
Y ahora nosotros cumplimos y seguiremos cumpliendo la
misión del amor hacia el prójimo, quienquiera que sea, para paliar la desgracia
de los que sufren y para inflamar, mediante ello, sus corazones de un amor
agradecido hacia la Inmaculada, Madre que ama a todas las almas del mundo
entero. (SK 914)
Momento desilencio
reflexivo
San Maximiliano, has sido
testimonio luminoso de comunión fraterna.
-
¿Cómo nos ayudamos a no dejarnos “robar” el amor
fraterno?
Oración final a san Maximiliano
San Maximiliano María,
valiente testimonio de amor en los tramos oscuros de la historia,
presencia amorosa de Dios en los campos de la muerte,
patrono de nuestros difíciles tiempos: escucha nuestra oración.
Tú que has amado la Virgen Inmaculada sin límites,
tú que has luchado contra el mal
con las armas del amor y de la oración,
tú que no has vacilado para entregarte a la muerte
para conducir al Cielo a los pobres condenados,
ayúdanos a encarnar la presencia de María
en nuestra cotidianidad.
Enséñanos a gastar nuestra vida para que el hombre,
nuestro hermano, reencuentre la dignidad y la grandeza.
Ayúdanos a donar a los hermanos el amor a María, nuestra Madre,
para vivir la vida buena del Evangelio de Jesús.
Haz que el recuerdo de tu sacrificio despierte en nosotros
el deseo de imitarte y de ofrecer la vida por los demás.
Ruega por nosotros a la Virgen Inmaculada,
para que nos asemejemos a Ella y la hagamos presente
en nuestras familias, en nuestras comunidades
y en el mundo entero. Amén.

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